Uno de los errores más comunes es usar un tapabocas donde se necesita un respirador. La regla es sencilla: primero identifica qué hay en el aire y en qué concentración.
Tapabocas quirúrgico
Protege el entorno de las gotas que expulsa quien lo usa. Sirve en salud, alimentos y atención al público, pero no filtra polvo fino ni químicos.
Respirador N95
Filtra al menos el 95 % de las partículas del aire, como polvo, humo de soldadura ligera o aerosoles. Es la opción para obra, lijado, carpintería y bioseguridad. No protege contra gases ni vapores.
Respirador de media cara con filtros
Cuando hay gases o vapores químicos, como solventes, pinturas o productos de limpieza industrial, se necesita un respirador reutilizable con cartuchos adecuados al contaminante. Los cartuchos se cambian según el tiempo de uso y las indicaciones del fabricante.
El ajuste lo es todo
Un respirador que no sella bien deja pasar el aire contaminado por los bordes. Revisa el ajuste cada vez que te lo pongas y recuerda que la barba impide el sellado.










